sábado, 10 de julio de 2010

sola.
esa palabra me daba vueltas cuando bajaba las escaleras del metro en Plaza Egaña. sola. con una maleta demasiado grande. sin ducharme, sin desayuno y sin pareja. sola. abandonada. tirada y suelta en el mundo, en una ciudad tan grande como santiago y en la linea cuatro, lo que es peor.
tome mi bolso fuerte y empece a bajar las escaleras, ya no me importaba si me veian llorando, no me importaba caminar como ardilla por culpa de mis tacos, no me importaba verme ridicula cargando una maleta espantosamente grande, ni fea ni sucia, ni triste. ni sola.
recuerdo vagamente haber agrabado las cosas, haber contaminado con mi mierda a mis amigos, haberlos preocupado, haber llorado gritado maldecido. recuerdo haberme arrepentido y haber hecho aun más tormentosa la situación. porque soy así. estoy trizada, estoy rota. él dijo ''te conocí cuando estabas triste por X y ahora soy yo el que te deja triste''. esa es la constante en mi vida, que un hombre me toma, me rompe y me deja. y yo quedo sola, vacía, hastiada, con la boca amarga y unos tacos absurdos, imbeciles. esa es la constante. me rompo porque quiero. dejo que cualquiera haga lo que quiera conmigo. al final, al menos me sirve para escribir. quizás sólo quiero que me jodan para poder escribir sobre eso. ya que no tengo material, y soy una gorda que baja escaleras de un metro y tiene el pelo sucio. la vieja que carga las bolsas del jumbo. la vieja atropelladora, soy yo. yo soy todos. soy todos los abandonados, yo soy. yo te llamo para que me abraces y tu tienes que hacer así que no puedes, entonces me fumo un cigarro y me duelen los pies. y soy consciente de mi miseria. es lo peor que me podia pasar. darme cuenta. estoy sola. estoy fracasada. ya nada puede ser peor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario